

En la actualidad la televisión, la radio, la prensa y el cine, están en el centro de la vida de la mayoría de la gente. La sociedad discute sobre los valores que transmite una película o un programa televisivo. Los mismos medios productores de ideas (a veces simples repetidores) se transforman a su vez en tema de polémicas y debates.
La actitud de la audiencia hacia los medios masivos pasó en poco tiempo de la seducción al rechazo, por lo menos entre la intelectualidad. De bien supremo a fábrica de alienados, la televisión ha atraído la atención de investigadores, que desde la sociología y la psicología han tratado de interpretar este fenómeno que no distingue edad, género ni posición social.
La distintas Teorías de la Comunicación de masas han tratado de analizar estos medios y los efectos que producen en la sociedad. En la década del ´20 los Estados Unidos y Europa, cada uno por su lado y con visiones dispares, se erigieron como los principales centros de estudios sobre los medios de difusión. Los investigadores de izquierda y los de derecha se preocuparon por las manifestaciones culturales que la gente recibía de los medios; preocupación que se prolongó en le tiempo, al punto que el debate por la calidad de los mensajes aún está abierto.
El micrófono y la cámara de televisión se transformaron en un símbolo de poder que desearon (y desean) controlar tanto políticos, militares y religiosos, como artistas y empresarios.
También las personas comunes, espectadores, oyentes y lectores anónimos esperan ansiosas su oportunidad de pasar d receptores pasivos a emisores privilegiados. Las distancias se acortan y los sueños se cumplen. Ya no es imposible ser famoso por unos minutos, apareciendo en un pantalla de T.V., en la página de un diario o a través de la radio.
Los medios de comunicación son fábricas en las que se elaboran tantos productos como públicos existen. La mercancía es variada: ideas, violencia, sexo, "espejos de colores", sentimientos, fantasías, mentiras, belleza, morbosidad, creatividad.
Sin dudas, estamos en la era de la Comunicación y de la información, que debe analizarse con ojo crítico, para lo cual es necesario una preparación cultural y un acercamiento genuino. La tecnología y los valores no nacen de la nada.
Estas miradas, son puestas en ejercicio en el aula, y deben pensarse para producir sentido cuando se profundizan aspectos que son inherentes, basales y transformadores de toda sociedad que pretende despegar de la mediocridad y superficialidad.
La actitud de la audiencia hacia los medios masivos pasó en poco tiempo de la seducción al rechazo, por lo menos entre la intelectualidad. De bien supremo a fábrica de alienados, la televisión ha atraído la atención de investigadores, que desde la sociología y la psicología han tratado de interpretar este fenómeno que no distingue edad, género ni posición social.
La distintas Teorías de la Comunicación de masas han tratado de analizar estos medios y los efectos que producen en la sociedad. En la década del ´20 los Estados Unidos y Europa, cada uno por su lado y con visiones dispares, se erigieron como los principales centros de estudios sobre los medios de difusión. Los investigadores de izquierda y los de derecha se preocuparon por las manifestaciones culturales que la gente recibía de los medios; preocupación que se prolongó en le tiempo, al punto que el debate por la calidad de los mensajes aún está abierto.
El micrófono y la cámara de televisión se transformaron en un símbolo de poder que desearon (y desean) controlar tanto políticos, militares y religiosos, como artistas y empresarios.
También las personas comunes, espectadores, oyentes y lectores anónimos esperan ansiosas su oportunidad de pasar d receptores pasivos a emisores privilegiados. Las distancias se acortan y los sueños se cumplen. Ya no es imposible ser famoso por unos minutos, apareciendo en un pantalla de T.V., en la página de un diario o a través de la radio.
Los medios de comunicación son fábricas en las que se elaboran tantos productos como públicos existen. La mercancía es variada: ideas, violencia, sexo, "espejos de colores", sentimientos, fantasías, mentiras, belleza, morbosidad, creatividad.
Sin dudas, estamos en la era de la Comunicación y de la información, que debe analizarse con ojo crítico, para lo cual es necesario una preparación cultural y un acercamiento genuino. La tecnología y los valores no nacen de la nada.
Estas miradas, son puestas en ejercicio en el aula, y deben pensarse para producir sentido cuando se profundizan aspectos que son inherentes, basales y transformadores de toda sociedad que pretende despegar de la mediocridad y superficialidad.
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