"Veintisiete de agosto, el año veinte.
Sea esta fecha fuego permanente
la Noche de ese día
en esta Buenos Aires fue iniciada
la recién develada radiotelefonía
un mundo nuevo de ilusión nacía
la noche de ese día
cuatro caballeros del dial alzaron
hacia la Cruz del Sur su vaso santo
y así el milagro del sagrado canto
al cielo austral con su fervor brindaron.
Justicia es que se guarde en su memoria
¡Que sus nombres se graben en la historia!"
Los padres
Se podría decir que una de las personas que comenzó a darle forma a la radio fue James Maxwell, quien fue el primero en exponer la teoría electromagnética de la luz. Luego el físico alemán Heinrich Hertz logró generar eléctricamente tales ondas.

Y finalmente llega "el padre de la criatura", Guglielmo Marconi. El ingeniero italiano comenzó, desde 1895, a desarrollar y perfeccionar el cohesor, un aparato capaz de detectar ondas electromagnéticas. A éste lo conecto a una forma primitiva de antena y con su extremo lo hacia hacía la tierra. En 1897 transmitió señales desde la costa hasta un barco a 29 Km. en alta mar, patenta este aparato en Gran Bretaña y funda la compañía de telegrafía sin hilos.
En el año 1910 ya existían radioaficionados en nuestro país. Tres años más tarde, cuando Guglielmo Marconi llega a la Argentina, se entrega la primera licencia a un argentino. Pero la historia comienza a cambiar.
El 12 de julio de 1917, Hipólito Yrigoyen dicta el primer decreto de control oficial de radiofonía, obligando a todo aquel que usara frecuencias a registrarse en el Ministerio del Interior y de Marina. En ese entonces las radios eran a galena, contaban con un sintonizador que había que mover hasta conseguir el sonido que uno quería, no era fácil y pocas veces se encontraba el sonido definido.
En 1920 existían casi 50 radioaficionados en toda Buenos Aires, que se comunicaban entre sí y compartían desde lecturas hasta conciertos de piano. Entre estos jóvenes había cuatro que el 27 de agostote ese mismo año entraron en la historia de la radiofonía argentina.
El medico Enrique Telémaco Susini; y tres estudiantes de medicina: Miguel Mújica, Luis Romero Carranza y Cesar Guerrico, apodados los "locos de la azotea", efectuaron la primera transmisión radial. La antena se había colocado en el Teatro Coliseo y pasadas las 21 hs., el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, e el que actuaba el tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano Sara Cesar, junto a la orquesta del Teatro Constanza de Roma, estaba siendo transmitido para el público.
Lo presento Susini, como si fuera todo un locutor, y afirmó que eran médicos, amantes de la música y que se les ocurrió que ese invento llegaría a ser un elemento de difusión cultural. Así nace Radio Argentina. Así nació este fenómeno en nuestro país .Fenómeno que cuando Susini afirmo que "llegaba con ruido, pero llegaba", ni se imaginaba cuan lejos lo haría.
Comienza la expansión
En 1920 la radio reproducía o permitía a la gente escuchar las temporadas líricas del teatro Coliseo y del Teatro Colon, transmitidas en directo. Un año más tarde se suma el Teatro Cervantes.
En ese entonces era muy difícil mantener una transmisión sin baches o descargas. Además debían mantener limpio todo el equipo, desde generadores de corrientes, micrófonos o bobinajes. Ese mismo año el Ministerio de Marina le otorga la sigla LOR (por lo que comienza a llamarse LOR Radio Argentina) lo que evidenciaba un reconocimiento institucional. Es mucho más escuchada ya que de los 5 vatios con los que transmitía pasa a tener 20.
En 1922 Radio Argentina es protagonista de otro hecho histórico: transmite la asunción del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, siendo el primer mandatario cuya voz sale por la radio.ni afirmo que "llegaba con ruido, pero llegaba", ni se imaginaba cuan lejos lo haría.
No existían ni Araujo ni Macaya
La primera transmisión radial realizada de un partido de fútbol relatado desde el estadio, se efectuó el día tres de octubre de 1924 por LOR Radio Argentina a cargo de Horacio Martínez Seeber, un notable radioaficionado pero que desconocía por completo las cuestiones futbolísticas. Asesoraba las noticias con Atilio Cassime, cronista deportivo del diario Crítica. En la tribuna de los periodistas, en el centro de la torre, se había puesto un delgado armazón de madera dónde, en la parte superior, se llevan instalados los aparatos para la transmisión radiotelefónica de las incidencias del partido. Merced a esto, pudieron los aficionados del interior del país y de la vecina orilla, seguir a la distancia el desarrollo del encuentro reflejado por la información que recibían los habitantes de la original tribuna. Sin embargo, los relatos en directo, no desplazaron abruptamente las retransmisiones de noticias y, durante un par de años, convivieron ambas sin mostrar una marcada diferencia por la primera y sin que las emisoras se esforzaran por enfatizar la distinción. En los dos casos se las presentaba como efectuadas directamente y no era extraño que, a menudo, se intercalaran números musicales.
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