¿Día de la raza?, ¿Conquista de América?, ¿Encuentro de dos culturas?, ¿Descubrimiento del continente americano? Ultimo día de libertad de los pueblos indígenas latinoamericanos?
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Lejos del día 12 de octubre de 1492, a más de 5 siglos, no debemos perder de vista que hoy nuestros hermanos indígenas siguen peleando porque se les reconozcan sus derechos, por recuperar la identidad y por salir de la marginación a la que esta sociedad los ha sometido.

Cito a la historiadora, Dora Bordegaray:
"…A fines de la década de 1990 un grupo de diputados argentinos, presentaron un proyecto de ley para derogar el “decreto presidencial del 4 de octubre de 1917 por el cual se instituye el 12 de octubre como Día de la Raza”. Sostenían en su propuesta que no pretendían crear nuevos antagonismos entre las culturas participantes de nuestra sociedad pero que “no se puede condenar a los pueblos originarios ni a nosotros mismos a conmemorar como Día de la Raza o ‘encuentro de dos culturas’ la fecha que dio inicio al mayor genocidio ocurrido en nuestro continente”. Fundamentaron su pedido en datos históricos que caracterizan a las grandes potencias europeas de los siglos XV y XVI como imperios coloniales que no dudaron en saquear a este continente nuevo, masacrando y esclavizando a su población. Primero fue el Imperio Español, usando una donación del papa Alejandro VI como argumento jurídico; luego hicieron lo suyo Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda. El proyecto sostenía, por último que la situación actual de marginación, transculturación y hambre de los pueblos originarios también “tiene su arraigo en un sistema educativo” que desconoce los aportes de las comunidades indígenas, brindando sobre ellos información distorsionada y carente de valor, con una visión que prioriza la mirada europea por sobre la argentina" ...Demás está decir que el proyecto mencionado no prosperó y sigue en pie el decreto firmado por el presidente Hipólito Irigoyen,
Transcurridos casi 100 años de la redacción del decreto quizás sea posible advertir la multiplicidad de causas que se entramaron para provocar su promulgación, descubriendo o develando un proceso mucho más complejo que lo que hoy podríamos entender como anti-indigenista.
Desde aquel 4 de octubre de 1917 y con la serenidad que da la distancia temporal quizás haya llegado el momento de repensar las condiciones en que se decretó una fiesta que quería darles más peso a los valores que se consideraban positivos en cuanto a la búsqueda de una identidad común y de la cual quedaban excluidos los grupos indígenas.
"…A fines de la década de 1990 un grupo de diputados argentinos, presentaron un proyecto de ley para derogar el “decreto presidencial del 4 de octubre de 1917 por el cual se instituye el 12 de octubre como Día de la Raza”. Sostenían en su propuesta que no pretendían crear nuevos antagonismos entre las culturas participantes de nuestra sociedad pero que “no se puede condenar a los pueblos originarios ni a nosotros mismos a conmemorar como Día de la Raza o ‘encuentro de dos culturas’ la fecha que dio inicio al mayor genocidio ocurrido en nuestro continente”. Fundamentaron su pedido en datos históricos que caracterizan a las grandes potencias europeas de los siglos XV y XVI como imperios coloniales que no dudaron en saquear a este continente nuevo, masacrando y esclavizando a su población. Primero fue el Imperio Español, usando una donación del papa Alejandro VI como argumento jurídico; luego hicieron lo suyo Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda. El proyecto sostenía, por último que la situación actual de marginación, transculturación y hambre de los pueblos originarios también “tiene su arraigo en un sistema educativo” que desconoce los aportes de las comunidades indígenas, brindando sobre ellos información distorsionada y carente de valor, con una visión que prioriza la mirada europea por sobre la argentina" ...Demás está decir que el proyecto mencionado no prosperó y sigue en pie el decreto firmado por el presidente Hipólito Irigoyen,
Transcurridos casi 100 años de la redacción del decreto quizás sea posible advertir la multiplicidad de causas que se entramaron para provocar su promulgación, descubriendo o develando un proceso mucho más complejo que lo que hoy podríamos entender como anti-indigenista.
Desde aquel 4 de octubre de 1917 y con la serenidad que da la distancia temporal quizás haya llegado el momento de repensar las condiciones en que se decretó una fiesta que quería darles más peso a los valores que se consideraban positivos en cuanto a la búsqueda de una identidad común y de la cual quedaban excluidos los grupos indígenas.
Hoy día es posible encontrar gran cantidad de ciudadanos descendientes de los inmigrantes que crean pertinente continuar el festejo.
Pero también se escuchan las voces de los descendientes de los pueblos originarios que piden sea considerado el día 11 de octubre como una jornada de duelo por simbolizar el último día de libertad de los pueblos. A ellos no se los nombra en el decreto, pero tampoco se nombra a otros grupos que quedaron eliminados de la posible participación en el mito del “crisol de razas” que se enseñó como origen de nuestra nacionalidad. Fuera quedaron todos los inmigrantes que reclamaron, que pusieron en duda el sistema, que lucharon por una sociedad más justa.
¿Qué será posible advertir hoy? Tomando en cuenta que advertir es observar, hacer notar, sería posible profundizar en el debate acerca de la forma en que se organizó nuestro país, se formó nuestro sistema educativo y se eliminó el “problema” del gaucho y del indio, modelo que luego se aplicó a los inmigrantes considerados rebeldes y peligrosos. Podríamos fijar la atención en que una memoria impuesta como única es sólo parte de la verdad, en el mejor de los casos.
Desde el re-establecimiento de la democracia en 1983 hasta hoy, ciertamente algunos grupos, han desarrollado organizaciones suficientemente fuertes como para hacer oír su voz en el panorama nacional, sobre todo en el caso de los Mapuches del Sur o los Tobas del Chaco, que han llegado a tener representación parlamentaria, o los collas del norte quienes hace un par de años protagonizaron una masiva movilización hacia la capital en reclamo por los derechos de sus tierras, cuestión que también hoy llevan como causa muchos hermanos diaguitas de nuestra provincia
¿Qué advertir hacia el futuro, en el sentido de prevenir? Quizás debamos poner en juego todas nuestras memorias para confluir en un Día de los pueblos o de las naciones en el que se festeje la diversidad de nuestras culturas y al mismo tiempo hagamos duelo por nuestros antepasados que soñando con su libertad, con un futuro mejor, nos dejaron en herencia los relatos de sus luchas.
Pero también se escuchan las voces de los descendientes de los pueblos originarios que piden sea considerado el día 11 de octubre como una jornada de duelo por simbolizar el último día de libertad de los pueblos. A ellos no se los nombra en el decreto, pero tampoco se nombra a otros grupos que quedaron eliminados de la posible participación en el mito del “crisol de razas” que se enseñó como origen de nuestra nacionalidad. Fuera quedaron todos los inmigrantes que reclamaron, que pusieron en duda el sistema, que lucharon por una sociedad más justa.
¿Qué será posible advertir hoy? Tomando en cuenta que advertir es observar, hacer notar, sería posible profundizar en el debate acerca de la forma en que se organizó nuestro país, se formó nuestro sistema educativo y se eliminó el “problema” del gaucho y del indio, modelo que luego se aplicó a los inmigrantes considerados rebeldes y peligrosos. Podríamos fijar la atención en que una memoria impuesta como única es sólo parte de la verdad, en el mejor de los casos.
Desde el re-establecimiento de la democracia en 1983 hasta hoy, ciertamente algunos grupos, han desarrollado organizaciones suficientemente fuertes como para hacer oír su voz en el panorama nacional, sobre todo en el caso de los Mapuches del Sur o los Tobas del Chaco, que han llegado a tener representación parlamentaria, o los collas del norte quienes hace un par de años protagonizaron una masiva movilización hacia la capital en reclamo por los derechos de sus tierras, cuestión que también hoy llevan como causa muchos hermanos diaguitas de nuestra provincia
¿Qué advertir hacia el futuro, en el sentido de prevenir? Quizás debamos poner en juego todas nuestras memorias para confluir en un Día de los pueblos o de las naciones en el que se festeje la diversidad de nuestras culturas y al mismo tiempo hagamos duelo por nuestros antepasados que soñando con su libertad, con un futuro mejor, nos dejaron en herencia los relatos de sus luchas.
Lejos del día 12 de octubre de 1492, a más de 5 siglos, no debemos perder de vista que hoy nuestros hermanos indígenas siguen peleando porque se les reconozcan sus derechos, por recuperar la identidad y por salir de la marginación a la que esta sociedad los ha sometido.

12 de Octubre de 2009.
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