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sábado, junio 26, 2010

BICENTENARIO, .. 200 AÑOS DE ARGENTINIDAD.

    Cuando un pueblo toma la iniciativa de encarar un proyecto que implica la transformación total de su idiosincrasia, dos ingredientes se hacen indispensables: valor y decisión.

    Para los criollos, esa situación extrema se produjo en mayo de 1810, cuando llegaron a Buenos Aires las noticias de un clima caótico en la metrópoli: el rey legítimo Fernando VII había sido encarcelado por Napoleón, y sustituido por el hermano de éste.
    Sin embargo, no debemos caer en la falsa ilusión de un 25 de mayo con paraguas y cintas celestes y blancas. La revolución no fue tan pacifica como aparentó y muchas veces se impuso con violencia ante sus opositores. Como toda ruptura trajo aparejada temores, desgarros y dolor.

    La conmemoración del Bicentenario del Primer Gobierno Patrio, nos ofrece una oportunidad casi única, más allá de las tradicionales celebraciones, para dar respuestas y poner en debate las perspectivas histórico políticas presentes y futuras de nuestro país.

    No basta sólo con mirar hacia atrás; debemos tender puentes hacia otras expectativas y horizontes que debemos gestar desde ahora. Todos y cada uno, desde nuestro lugar de lucha diaria, hacernos cargo de las responsabilidades que tenemos como ciudadanos de esta tierra; apropiarnos de la argentinidad, aunque se nos haga cuesta arriba, aunque la fe se quebrante. Tomar posesión de lo que nos pertenece, cuidarlo, hacerlo prosperar, y mejorarlo para las generaciones venideras.

    Hace algunos años, cuando aún cursaba mis estudios secundarios, me preguntaba qué era el futuro. Cómo iba a ser MI futuro; de qué manera iba a desarrollarse mi vida y la de mis seres queridos; cómo sería la suerte de mi lugar, de mi provincia, de mi país. Hoy, en la madurez de mi existencia, caigo en cuenta que de aquél futuro, mucho tiene este presente; que de las decisiones que tomamos, dependerán nuestras opciones y caminos a seguir. Que nada se construye si las bases no son firmes, o sino no hay un plan previo.

    ¿Quiénes somos los argentinos hoy? ¿Qué queremos? ¿Qué nos convoca a celebrar en común? ¿Qué deudas tenemos y qué compromisos asumimos con quienes nos siguen? estas preguntas deberían estar en nuestros festejos, para que 200 años de patria, no pasen como una fecha más, sino que promueva una mirada sobre ese ideal colectivo que supimos y pudimos conseguir.

    Nuestra nación hoy está pasando por una crisis, profunda, hasta en algunos momentos insoportable; crisis de valores, de pensamiento, de visión del prójimo, del sentido de la familia; por eso a los jóvenes les pido responsabilidad e interés en sus actos, así como lo tuvieron esos héroes del bronce, vivificando el espíritu revolucionario y entusiasta para no bajar los brazos; a las autoridades que guían nuestro destino como nación, exhorto la implementación de políticas que terminen con las mentiras y los abusos de los poderes, buscando los caminos de una participación popular y latinoamericana.

   El mejor homenaje para aquellos hombres de 1810 seguramente será retomar los principios rectores de nuestros antepasados, vislumbrando un futuro de todos y para todos, con la refundación de una nueva Nación justa, libre, y soberana,…ésa, que las mayorías reclamamos.

  Roxana Ocampo, Mayo 25, 2010.

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